martes, 29 de enero de 2019

Hermano, hermana: te necesito

Hermano, hermana: te necesito. Necesito encontrarme en tu mirada para reconocer que no somos tan distintos. Necesito darme cuenta de que tus logros son los míos, de que la tierra que pisamos es la misma, de que anhelamos la misma paz, de que, en el fondo, buscamos lo mismo.
Te necesito, para volver a creer en mí, para disolver el ego y entender que lo que hacemos tiene un propósito con mucho más sentido, que nos supera y nos sostiene al mismo tiempo. Hagamos la revolución una vez más, demostrando que es falso lo que nos quieren hacer creer en los telediarios, que el amor impulsa a la vida, que el apoyo es necesario, que en el fondo somos hermanos. Las hormigas cooperan en armonía para construir su mundo, así como las abejas se comunican para armar el suyo. ¿Quién nos dijo que teníamos que seguir haciendo siempre lo mismo? ¿Os imagináis el potencial que podríamos alcanzar si pusiéramos nuestros pensamientos al servicio de la vida, si nos olvidáramos de etiquetas, de razas, de jerarquías y entendiéramos que lo que nos une es mucho mayor que lo que nos distancia? Que aquí, y ahora no tenemos nada que temer, nada que esconder, nada que arreglar; tan solo atendernos, escuchar al corazón y desde ese espacio dejar que surja la magia. No estamos solos, la vida nos sostiene, al igual que al árbol que, sin hacer nada, crece y florece, o a los pájaros que surcan el cielo sin temer que algo les falta. Hermano, hermana, te necesito. Necesito saber que estás conmigo, que caminamos de la mano, que estamos unidos. Que vamos en el mismo barco, que de la misma madre somos hijos.

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viernes, 11 de enero de 2019

Abrazar la vida

Nos han convencido de que hay unos parámetros que marcan la normalidad, nos han vendido conceptos como seguridad, estabilidad, salud, pareja, familia, etc. que realmente nos alejan de nuestra verdadera esencia.
Nos han hecho creer una ilusión que en realidad no existe.
Nos intentan convencer de que estamos solos, de que el mundo es peligroso e inseguro, de que existe una estabilidad lineal incorruptible y de que nuestro hermano es alguien en quien desconfiar.

Todo ello forma parte de nuestro sistema de creencias. Son ideas que tenemos tan incrustadas que hemos construido nuestra vida en base a ellas. Las ciudades, los países con sus gobiernos y leyes, la educación... Todo, absolutamente todo nace de ahí, de una simple idea: estamos separados y lo que tenemos enfrente es una posible amenaza.
Por lo tanto, nos han intentado vender seguridad mediante cosas materiales, estabilidad a través de una idea de pareja y relación establecida donde no hay espacio para el amor, libertad a cambio de renunciar a nuestros sueños.
Fijémonos en la naturaleza: todo es cambio, y aún así, un pájaro no se siente inseguro ni vive con miedo por no encontrar alimento para sus polluelos. Simplemente confía en que la vida le proveerá con aquello que necesita.
Nosotros, en cambio, vivimos constantemente protegiéndonos, anticipando situaciones que nos hacen olvidarnos del presente, del milagro de estar vivas y celebrarlo.
Solo es un "click" interno lo que necesitamos para que nuestra percepción deje de ser tan aterradora. Dentro de nosotros está la capacidad de volver a verlo todo con los ojos de un niño. ¿Acaso ha cambiado tanto el mundo externo en todo este tiempo, o más bien, a medida que nuestros cuerpos han ido creciendo, también lo han hecho nuestros miedos e ilusiones con respecto al mundo en el que vivimos?
Tenemos la capacidad y el derecho de volver a sentirnos libres, de amar, de vivir sin miedo, de confiar, de perdonar, de honrar la vida, de sonreír, de disfrutar, de gozar cada segundo.
Respira
Aquí y ahora estás segura, estás acompañada; por un cielo con infinidad de estrellas, formas parte de un ecosistema que se equilibra a sí mismo sin necesidad de hacer ningún esfuerzo, millones de corazones están latiendo en este mismo instante al unísono junto al tuyo.
Abandona tus defensas; no hay nada de lo que protegerse.
Es hora de abrazar la vida.
EGP

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martes, 8 de enero de 2019

No esperes más

No esperes más, no hay un mejor momento.
Una de las cosas que más me han impedido conectar con la vida es pensar que "aún no estoy preparado". Vivimos preparándonos continuamente, aprendiendo, leyendo y ensayando cómo vivir olvidando que la vida nos está atravesando aquí, ahora, en este mismo instante y que no hay un mejor momento que este para hacer lo que estamos haciendo o lo que queremos hacer.
Puede sonar muy filosófico, o complejo o espiritual pero es muy simple. Sergi Torres decía una vez que somos como personas que quieren aprender a nadar pero que temen tirarse a la piscina. Y es que sin experiencia no hay aprendizaje y la vida es pura experiencia.
He estado demasiado tiempo esperando a estar preparado para vivir, para disfrutar, para conocer, a ser lo suficientemente sabio o elevado para vivir mi vida con plenitud, temiendo mi propia experiencia. Pero ya está bien, no hay nada más que buscar, no hay que esperar a otro curso, a otro libro, a otro vídeo de YouTube a otra conversación, a otro trabajo, a otra pareja, a otro, a otra...
Estamos en el lugar ideal para vivir todo lo que necesitamos vivir. Es hora de tirarse a la piscina. Es hora de dejar de esperar.
Mucho amor
EGP



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