sábado, 11 de noviembre de 2017

Si hacemos algo, que sea con amor

Hoy, sábado 11 de noviembre, no he podido terminar la kriya de yoga que estoy haciendo en cuarentena (cuarenta días haciendo la misma serie de ejercicios para conseguir un determinado resultado). A pesar de haber tenido un diálogo mental en el que me animaba diciendo: "¡Venga Pedro, que ya casi has hecho los 40 días, sigue un poco!", me he dado cuenta de que esta vez no tenía sentido. He sido consciente de que una gran cantidad de las veces  que he hecho yoga o cualquier otra practica espiritual, lo he hecho más por miedo que por amor, como un ritual supersticioso que me dejaba tranquilo, pensando en que no sé qué en no sé dónde me iba a salvar de un futuro tormentoso si hacía una serie de movimientos, respiraciones y postraciones y hoy al darme cuenta de semejante espectáculo he dicho: ¡Basta!

Cuando era pequeño, iba a un colegio de monjas y por las noches, recuerdo que hubo una época en la que por puro miedo también, me santiguaba antes de acostarme, tenía miedo del diablo, de la muerte, del mal, de que algo terrible pudiera pasar y ese ritual nocturno, me tranqulizaba.

El contenido es el mismo, solo cambia la forma y es que si lo que hacemos no lo hacemos con y por amor, bien sea, yoga, meditar o ir a la parroquia del barrio a echar una mano los domingos, esto pierde todo su efecto. Es como si tratásemos de tapar con una manta muy bonita toda la porquería que llevamos escondida y que nos da miedo ver. 

Y no estoy diciendo que hacer yoga o meditar sean malos o que no tengan un efecto beneficioso en el organismo, en absoluto, simplemente que si lo hacemos con amor, es algo tan válido como el campesino que labra la tierra con todo su cariño y entrega o la frutera que desempeña su labor de todo corazón.

He podido vivir en mis propias carnes el miedo que se describe en el Antiguo Testamento a un Dios castigador ante el que había que comportarse de una determinada manera para no ser castigado. También el miedo al diablo y sus tentaciones. Todos estos elementos, han sido utilizados por distintas corrientes a lo largo de los tiempos para que vivamos con miedo y estemos alejados de lo que realmente somos. 

El universo no entiende de saludos al sol ni de cuarentenas de yoga ni de santiguarse antes de entrar a la iglesa ni de rezar el rosario. El universo entiende de amor y cuando eres consciente de que todo lo que has puesto fuera está realmente dentro de ti, dejas de tener miedo y cuando no tienes miedo, eres libre y cuando eres libre, puedes hacer desde el amor todo aquello que estabas haciendo con miedo.
Así pues si hacemos algo, que sea con amor.


EGP

Dibujo realizado por Kase.O en referencia a su canción Outro



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