miércoles, 29 de noviembre de 2017

¿Se puede aprender con miedo?

Es muy difícil aprender si no se ama lo que se está aprendiendo. Yo diría que imposible.
En el aula, los castigos llevan al niño a sentirse amenzado, a pensar que algo va mal dentro de él y las amenazas llevan al miedo.
Todos sabemos que con miedo no hay amor y que sin amor, por tanto, no hay aprendizaje.
¿Qué sentido tiene pues castigar al niño por sus errores y aún así seguir empeñados en que aprenda? (¡LA LETRA, POR SANGRE ENTRA!)
Nuestro sistema educativo está podrido desde hace mucho tiempo y hace falta un cambio ya.
Un niño es valioso por lo que es y no por las notas que saca. Y PUNTO.
Atte: Un "fracaso escolar" en su etapa secundaria que acabó entre los diez primeros en su etapa de bachiller y que no se siente definido ni por una cosa ni por la otra.

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El mono y el león

Había una vez un león que tenía miedo a su instinto agresivo que le hacía saltar hacia su presa y devorarla. Por lo tanto, se apuntó a cursos sobre cómo dejar de ser agresivo, se leyó libros e hizo toda una serie de ritos y bailes para sacar esa parte de su naturaleza de dentro de él. Se rodeó de una serie de animales que también iban a los mismos cursos y tras un tiempo creyó que por fin había logrado su cometido.

Cuando pasaron los días, el león estaba frente a su presa y de repente, este instinto le volvió a salir. Le dio tanto miedo que se refugió en su cueva, con miedo a esta bestia que habitaba en él. Se sintió malvado y miserable y tenía miedo a que los demás animales fueran capaces de ver esa parte suya que él rechazaba así que empezó a salir cada vez menos de su cueva, practicando sus ritos cada vez más intensamente y leyendo cada vez más sobre cómo dejar su instinto agresivo. 

Un día, su amigo el mono se acercó a su cueva y lo vio desnutrido, débil y alicaído. 

—Amigo león, ¿qué es lo que te pasa? ¿por qué no sales a disfrutar de este día tan bonito? El sol brilla y todos los animales están en la charca disfrutando del ciclo de la vida y las estaciones.

—Soy un león malo, mono. Hay una bestia horrible dentro de mí y no merezco mezclarme con el resto de animales. Sigo esperando el día en que mi instinto agresivo desaparezca para poder disfrutar del día. Mientras tanto, seguiré aquí, tratando ser un mejor león.

—Pero bueno, ¡eso no tiene sentido! ¿Te imaginas que el sol decidiera dejar de brillar por las sequías o que las nubes decidieran dejar de producir lluvia por las inundaciones? ¡La vida en la Tierra se acabaría! Ellos no tienen la culpa, tan solo están cumpliendo su función. Tienes que aceptar tu naturaleza y entender que todos tenemos nuestra función y que es la que nos corresponde. No le tengas miedo, ya que sin ese instinto no podrías sacar la fuerza para cazar y poder alimentarte a ti y a tu manada. Nuestra madre Tierra es sabia y te ha dotado de lo que necesitas para ser un león pleno. Deja de buscar y disfruta. Tú contribuyes con el ciclo de la vida y eres perfecto por eso.

El león lloró de felicidad. ¡Qué equivocado estaba! 

—Gracias amigo mono, he entendido lo que significa estar vivo. A partir de hoy honraré la vida y me aceptaré tal y como soy. No tiene sentido querer ser un león perfecto porque ya soy perfecto sin tener que serlo. También empezaré a valorar más a los demás animales y a dejar de juzgarlos porque sé que son mis hermanos. Gracias por tu amistad y por esta lección. Es hora de disfrutar.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

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"Eres perfecto tal y como eres. Deja de buscar arreglarte deja de esperar a que algo ocurra para empezar a vivir porque lo único que está ocurriendo es la vida. Y recuerda: eres indispensable para que el ciclo de la vida siga su curso."


El Guardián de los pensamientos. 29.11.2017 Leipzig (Alemania).

sábado, 11 de noviembre de 2017

Si hacemos algo, que sea con amor

Hoy, sábado 11 de noviembre, no he podido terminar la kriya de yoga que estoy haciendo en cuarentena (cuarenta días haciendo la misma serie de ejercicios para conseguir un determinado resultado). A pesar de haber tenido un diálogo mental en el que me animaba diciendo: "¡Venga Pedro, que ya casi has hecho los 40 días, sigue un poco!", me he dado cuenta de que esta vez no tenía sentido. He sido consciente de que una gran cantidad de las veces  que he hecho yoga o cualquier otra practica espiritual, lo he hecho más por miedo que por amor, como un ritual supersticioso que me dejaba tranquilo, pensando en que no sé qué en no sé dónde me iba a salvar de un futuro tormentoso si hacía una serie de movimientos, respiraciones y postraciones y hoy al darme cuenta de semejante espectáculo he dicho: ¡Basta!

Cuando era pequeño, iba a un colegio de monjas y por las noches, recuerdo que hubo una época en la que por puro miedo también, me santiguaba antes de acostarme, tenía miedo del diablo, de la muerte, del mal, de que algo terrible pudiera pasar y ese ritual nocturno, me tranqulizaba.

El contenido es el mismo, solo cambia la forma y es que si lo que hacemos no lo hacemos con y por amor, bien sea, yoga, meditar o ir a la parroquia del barrio a echar una mano los domingos, esto pierde todo su efecto. Es como si tratásemos de tapar con una manta muy bonita toda la porquería que llevamos escondida y que nos da miedo ver. 

Y no estoy diciendo que hacer yoga o meditar sean malos o que no tengan un efecto beneficioso en el organismo, en absoluto, simplemente que si lo hacemos con amor, es algo tan válido como el campesino que labra la tierra con todo su cariño y entrega o la frutera que desempeña su labor de todo corazón.

He podido vivir en mis propias carnes el miedo que se describe en el Antiguo Testamento a un Dios castigador ante el que había que comportarse de una determinada manera para no ser castigado. También el miedo al diablo y sus tentaciones. Todos estos elementos, han sido utilizados por distintas corrientes a lo largo de los tiempos para que vivamos con miedo y estemos alejados de lo que realmente somos. 

El universo no entiende de saludos al sol ni de cuarentenas de yoga ni de santiguarse antes de entrar a la iglesa ni de rezar el rosario. El universo entiende de amor y cuando eres consciente de que todo lo que has puesto fuera está realmente dentro de ti, dejas de tener miedo y cuando no tienes miedo, eres libre y cuando eres libre, puedes hacer desde el amor todo aquello que estabas haciendo con miedo.
Así pues si hacemos algo, que sea con amor.


EGP

Dibujo realizado por Kase.O en referencia a su canción Outro



viernes, 27 de octubre de 2017

El caer de las hojas

El otoño me está enseñando muchas cosas... como el árbol frente a la ventana de mi habitación cuyas hojas cada vez están más amarillas y caen poco a poco, arrastradas por el soplo del viento, sin resistencia, dejándose llevar y entendiendo que así es el ciclo de la vida y que así es como debe ser. Sería estúpido para una hoja pensar que no debería de estar cayendo, querer aferrarse con todas sus fuerzas a la rama que la sostiende, acarreando un esfuerzo y sufrimiento "sobrehojano".
¿Por qué entonces, los humanos nos empeñamos en que las cosas sean a nuestra manera, tratando de alterar lo inalterable del curso de la vida, enfermando, culpando e ignorando?
Seamos como las hojas, sabiendo que una vez el árbol esté desnudo por completo, sin nada más que soltar, estará preparado para florecer, sacando lo más bello, real, sutil y preciado de su interior sin apegarse a ello porque es consciente de que finalmente, esto acabará cayendo, marchitando y desnudando para volver a empezar. El eterno retorno de lo idéntico lo llamaba Nietzsche. ¿Acaso no es bello?

¡Cuánto tenemos que aprender de la naturaleza!

PDA: Gracias a Ricardo Andres Tomas (flowpiano) por su precioso vídeo, que me ha animado a subir el texto que escribí hace unas semanas.

Mucho amor

Escrito el 15 de octubre de 2017 bajo un platanero del Clara Park en Leipzig.

Mi fuente de inspiración aquella tarde

sábado, 16 de septiembre de 2017

"Me alegro de que estés bien" -Reflexiones desde un mandala

"ME ALEGRO DE QUE ESTÉS BIEN"

Meditando un poco sobre esta frase, he llegado a comprender que no tiene ningún sentido. 

Estaba pensando en que cuando vuelva a Alemania a hacer mi año Erasmus en Leipzig, me encantaría hacer de nuevo un videoblog como el que hice la última vez que fui a Alemania en el que ir compartiendo con mis amigos y familiares cualquier cosa que aconteciera allí pero que esta vez, a diferencia de la anterior, me gustaría hacerlo sin filtros, con total honestidad, como si me tengo que derrumbar frente a la cámara porque la tristeza o la soledad me pueden. Esta vez no me quiero limitar a hacer un videoblog solamente cuando "esté bien" porque entonces no sería real, no sería humano y ello alimentaría la angustiosa necesidad de mostrarnos contentos todo el tiempo que hemos creado a través de las redes sociales y que no existe, que acrecienta el índice de malestar entre los jóvenes, que lleva a comparaciones odiosas entre una realidad virtual inventada y una vida humana.

Entonces, en mi visualización, estaba imaginándome que los comentarios para los vídeos en los que me mostrara triste o dolido serían algo así como: "¡ánimo! seguro que ya mismo se te pasa!" o "con dos buenas cervezas alemanas de esas seguro que se te quita la tontería".
Por otra parte, en los vídeos en los que me mostrara feliz y contento, los comentarios serían algo así como: "¡Cuánto me alegro de que estés bien!" o "¡me encanta verte tan feliz!" 

¿Perdón? ¿es que cuando no estoy tan bien ni tan feliz no te gusto tanto? 

¿No nos damos cuenta de a lo que conduce todo esto? A seguir mostrándonos como a los demás les gusta vernos, deshonrando así aquellos sentimientos que llamamos "negativos" y aplaudiendo e incluso fingiendo aquellos que llamamos "positivos".

Siento decirles que tal distinción no es más que una invención nuestra y que ambos sentimientos, "positivos" y "negativos" son partes nuestras, humanas, tienen el mismo valor y algo que mostrarnos.

¿Por qué no empezamos a cambiar esto, a que la respuesta a tales emociones sea más neutral; a cambiar el "me alegro de que estés bien" o "espero que se te pase pronto" por un simple "siente de corazón lo que estás experimentando y vívelo como una experiencia más", sin juicio, sin polarizar?

Quizás, solamente de esta manera podremos empezar a dejar de sentirnos tan culpables y desdichados por sentir aquellas emociones que llamamos "negativas" dejando de buscar o forzar ante los demás aquellas a las que llamamos "positivas".

Cada vez que quiero profundizar en esta idea, pienso en mi sobrino o en cualquier bebé o niño pequeño y admiro con gratitud toda su honestidad a la hora de sentir lo que siente. Si él, por el motivo que sea (sueño, rabia, enfado) no tiene ganas de sonreirme y venir a abrazarme cuando me ve llegar, no va a manipular aquello que verdaderamente siente con tal de complacerme. Por el contrario, seguirá —seguramente con su dedo en la boca— viviendo su cabreo hasta que se le pase y sienta que es el momento de buscar a su tío. ¡Y lo mejor de todo es que a lo largo de todo el proceso no ha sentido ni una pizca de culpa!.

Así que, por favor, seamos más honestos con lo que sentimos y en cómo lo expresamos para enfermar menos y ser más libres.

Mucho amor.

EGP

Escrito en Olot, junto al mandala el 03 de agosto de 2017.

Me gustaría aclarar que en ningún momento quiero hacer apología de la tristeza o la apatía ni del victimismo que se puede derivar a la hora de estar en un momento difícil. Simplemente invito a que vivamos lo que vivimos en cada momento, con total respeto y honestidad, sin maquillaje ni escape.-